¿Cuál era la pregunta? Perdona, no estaba prestando atención. Ah, que qué tal estoy. Cómo te explico… ¿Te suelto el típico genial o te cuento? Vale, por tu cara diría que un todo en orden es lo que esperas. Así que, pensándolo bien, te suelto un fenomenal. Tú suspiras, aliviado, pensando que ya has cumplido. Yo suspiro, aliviada, superando mi tendencia natural a abrirme en canal. Maldita terapia, que siempre me invita a vomitar hasta la emoción más obsoleta. Esta canción es brutal, me gritas al oído. Brutal, contesto a cero de creatividad. Mi cabeza runrún, la tuya con el estribillo. Pero, poco a poco, digamos que por supervivencia, digamos que porque lo necesito, digamos que porque me giro y veo a mis amigos detrás de mí, voy moviendo un hombro. Hacia ellos, eso sí. En un minuto estoy bailando como si no hubiera un mañana. Olvidando, por un rato, la pregunta y la respuesta.

Deja un comentario