Juntos de nuevo. Unidos por un funeral, como en una peli francesa barata. Transformar la tristeza en futuro. Pura energía. La adolescencia se convierte en madurez (en algunos casos), pero nada ha cambiado. Volver a tu yo más puro. Hablar de lo que te apetezca (si encuentras algún silencio). Porque las palabras vuelan como gorriones. Nos queremos, nos respetamos. A veces, los solteros, nos besamos para retroceder como un tirachinas a la posición inicial. Con el amor se juega, pero con la amistad no. Nada como conocerse desde las collejas, o desde la popularidad, para crear un vínculo sólido. Para quien sepa valorarlo, claro. Tanto vivido, tanto por vivir. Qué bueno darse cuenta de que la lotería no es solo dinero. .
Foto: @sgallardos