Deprisa

La vida va deprisa. Lo he pensado hoy que me ha escrito Jaime, con quien compartí una (y solo una) noche de cañas y besos. Tres meses después propone un vino. Y yo, que estoy para pocas tonterías, pienso: qué pereza. 90 días para hacer algo es una pérdida de tiempo. Ya no, Jaime. En 90 días me han pasado un montón de cosas. Pero contesto un no puedo, vamos hablando (maldita educación). Por favor, cojamos ritmo. Que la vida va deprisa. .

Deja un comentario