Domingo

Es domingo, hace un día precioso y las nubes han desaparecido. Agotada de estar contigo misma, decides salir. El sol entra por tu piel y te devuelve la energía que te ha robado el sofá. La calle es un imán para todo aquel que, como tú, se ha aburrido de su propio bucle. Un músico callejero toca, las tiendas han quitado los carteles de rebajas.

Todo más o menos igual. Tú no. Tú has tomado varias decisiones. La primera, pensar. La segunda, dejar de hacerlo. Te esperan para aperitivo, escuchar voces amigas te anima de inmediato. Tienes poca tolerancia a la languidez, te dura un asalto.

Cuando confirmas que la tristeza pasó, te preguntas si tu retiro, a base de techo y Netflix, te habrá servido de algo. Si realmente has tomado la decisión correcta con esto o con aquello. Ni siquiera te respondes, has pasado de pantalla y la compuerta de la profundidad se ha cerrado a cal y canto. Y es domingo, hace un día precioso y las nubes han desaparecido.

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